9.5 Tesis sobre Arte y Clase

Por Ben Davis

Texto original (2010) en: https://docs.google.com/View?id=dhrh47t8_231gx653bd9

1.0 La clase es un tema de importancia fundamental para el arte.

1.1 En la medida en que el arte es parte de la sociedad y no independiente de ella y que la sociedad está marcada por las divisiones de clase, éstas también influirán en el funcionamiento y el carácter del ámbito de las artes visuales.

1.2 Ya que diferentes clases tienen intereses diferentes y que el “arte” se ve afectado por estos intereses diferentes, el arte tiene valores diferentes dependiendo de la perspectiva de clase desde que sea abordado.

1.3 Comprender el arte significa comprender las relaciones de clase fuera del ámbito de las artes visuales y cómo afectan a dicho ámbito, así como comprender las relaciones de clase dentro del mismo ámbito de las artes visuales.

1.4 En general, la idea del “mundo del arte” sirve como una manera de desviar la consideración de estos dos conjuntos de relaciones.

1.5 La noción de un “mundo del arte” implica un ámbito que está separado o puesto de lado de los temas del mundo extra-artístico (por lo que lo aleja de las cuestiones de clase fuera de ese ámbito).

1.6 La noción de un “mundo del arte” también representa al ámbito de las artes visuales no como un conjunto de intereses en conflicto, sino como una confluencia armónica de profesionales con un interés común: el “arte” (y por lo tanto niega las relaciones de clase dentro de ese ámbito).

1.7 La ansiedad acerca de las consideraciones de clase en el ámbito de las artes visuales se manifiesta en las críticas al “mercado del arte”; sin embargo, ello no es lo mismo que una crítica de clase en el ámbito de las artes visuales; la clase es un tema que es más fundamental y determinante que el mercado.

1.8 El “mercado del arte” es abordado distintamente por diferentes clases; discutir el mercado del arte sin la comprensión de los intereses de clase sirve para oscurecer las fuerzas reales que determinan la situación del arte.

1.9 Dado que la clase es un tema fundamental para el arte, el arte no puede tener una idea clara de su propia naturaleza, a menos de que tenga una idea clara de los intereses de las diferentes clases.

2.0 Hoy en día, la clase dominante, que es capitalista, domina el ámbito de las artes visuales.

2.1 Es parte de la definición de una clase dominante el que controla los recursos materiales de la sociedad.

2.2 Las ideologías dominantes, que sirven para reproducir esta situación material, también representan los intereses de la clase dominante.

2.3 Los valores dominantes asignados al arte, por lo tanto, serán unos que sirven a los intereses de la actual clase dominante.

2.4 En concreto, dentro del ámbito de las artes visuales contemporáneas, los agentes cuyos intereses determinan los valores dominantes de arte son: las grandes corporaciones, incluyendo casas de subastas y coleccionistas corporativos; inversionistas en arte, coleccionistas privados y mecenas; patronos/as y administradores/as de las grandes instituciones culturales y universidades.

2.5 Una función del arte es, por lo tanto, la de un bien de lujo, cuya manufactura superior o prestigio intelectual indica un estatus social superior.

2.6 Otra función del arte es servir como instrumento financiero o repositorio negociable de valor.

2.7 Otra función para el arte es la de signo de “retribuir” a la comunidad, para blanquear ganancias mal habidas.

2.8 Otra función para el arte es la de válvula de escape simbólica para los impulsos radicales, para servir como un lugar para aislar y contener la energía social que va en contra de la ideología dominante.

2.9 Una función final para el arte es la auto-replicación de la ideología de la clase dominante sobre el arte en sí mismo—los valores dominantes asignados al arte no sólo sirven para ratificar directamente los valores de la clase dominante, sino también para subyugar, dentro del ámbito de las artes, otros posibles valores del arte—.

3.0 Aunque la ideología de la clase dominante es en última instancia hegemónica dentro del ámbito de las artes, el carácter predominante de este ámbito es de clase media.

3.1 La “clase media” en este contexto no indica el nivel de ingresos. Indica un modo de relacionarse con el trabajo y los medios de producción. “Clase media” aquí indica tener una relación individual, auto-dirigida, con la producción, en lugar de administrar y maximizar el beneficio producido por el trabajo de otros (clase capitalista), o la venta de la fuerza de trabajo abstracta (clase obrera).

3.2 La posición del artista profesional es arquetípicamente de clase media en relación con el trabajo: el sueño de ser artista es el sueño de ganarse la vida mediante los productos del propio trabajo mental o físico y, a la vez, estar en capacidad plena de controlar e identificarse con dicho trabajo.

3.3 La característica específica del ámbito de las artes visuales, por lo tanto, es que se trata de un ámbito en el que impera la ideología de la clase dominante, y sin embargo se le permite tener un carácter inusualmente de clase media (de hecho, es por definición de clase media—el “mundo del arte” es definido como el ámbito que comercializa con productos individuales de la creatividad en lugar de la creatividad producida en masa).

3.4 En parte, el carácter de clase media de las artes visuales se refiere a los puntos 2.5-2.8, mencionados líneas arriba. Desde la perspectiva de la clase dominante, es beneficioso promover el ejemplo del trabajo creativo de la clase media por diversas razones.

3.5 No obstante, la perspectiva de “clase media” sobre el valor y la función del arte no es idéntica a la de la clase dominante; los artistas tienen su propia manera de relacionarse con su trabajo y, por consiguiente, su propio valor para el “arte”.

3.6 El valor de clase media del arte tiene dos caras: por un lado, el “arte” se identifica como una profesión, como un medio deseable de subsistencia.

3.7 Por otro lado, el “arte” se identifica como auto-expresión, como una manifestación de la individualidad creativa (ya sea que ésta se exprese a través de un estilo específico de hechura, o simplemente como un programa intelectual original; los debates de la teoría del arte sobre la importancia de la mano del artista, o la producción de “taller” versus “post-taller”, simplemente desplazan este sentido más fundamental, estructural, en el que el ámbito de las artes visuales preserva la individualidad).

3.8 Por lo tanto, dos contradicciones permanentes dominan el ámbito de las artes visuales: la primera contradicción se da entre el hecho de que las artes visuales están dominadas por los valores de la clase dominante, pero están definas por un carácter de clase media.

3.9 La segunda contradicción es interna a la definición clase-mediera del “arte” mismo, que está divida entre las nociones del arte como profesión y como vocación, y por lo tanto entra en contradicción consigo misma en cada momento en que aquello que un/a artista quiere expresar entra en contradicción con las exigencias de ganarse la vida; ello ocurre a menudo en una situación en la que una minoría domina la mayor parte de recursos de la sociedad.

4.0 El ámbito de las artes visuales tiene relaciones débiles con la clase obrera.

4.1 La clase obrera se entiende aquí que está conformada por los trabajadores que se ven obligados a vender su fuerza de trabajo como un bien abstracto para ganarse la vida y, por lo tanto, no tienen ningún interés individual en su trabajo.

4.2 Hay muchos vínculos con la clase obrera en las artes visuales: trabajadores/as de las galerías, fabricantes anónimos de componentes artísticos y trabajadores/as no-profesionales de museos, etc. La mayoría de los/las artistas están empleados fuera del mundo del arte—el sueño de haber alcanzado plenamente el estatus de clase media sigue siendo aspiracional para la mayoría de las personas que se identifican como “artistas”—.

4.3 Sin embargo, la principal forma de trabajo en el ámbito de las artes visuales, la producción de obras de arte, sigue siendo de clase media—mucho más que la mayoría de otras “industrias creativas”—.

4.4 Una de las consecuencias de este carácter predominantemente clase-mediero es el enfoque de las artes visuales al lidiar con las contradicciones sociales y económicas que enfrenta: una relación individualizada con el trabajo significa que los agentes de clase media tienden a concebir su capacidad para lograr sus objetivos políticos en términos individualistas, estando su poder social derivado de la capacidad intelectual individual, de la personalidad, o de la retórica (es esta realidad la que está detrás del desplazamiento de la discusión acerca de las contradicciones del arte hacia las consideraciones del “mercado”—una construcción en la que los individuos libres entran en relaciones económicas unos con otros—en lugar de “clase”—que implica intereses de grupo contrapuestos—).

4.5 Por otro lado, puesto que ser de clase obrera supone ser tratado/a como una fuente de mano de obra abstracta, intercambiable, la capacidad de la clase obrera para lograr sus objetivos depende mucho más de su capacidad para organizarse colectivamente. Esta es una forma de resistencia que es difícil de lograr dentro del ámbito de las artes (toda referencia a una “huelga de artistas” es satírica, fuera de una situación como la del apoyo gubernamental al arte en EE.UU. en la década de 1930, donde los artistas estaban contratados como un bloque).

4.6 Dado que la estructura dominante en la sociedad es capitalista—es decir, la explotación del trabajo asalariado para maximizar las ganancias—la posición de la clase obrera está en realidad más cerca del núcleo del funcionamiento de la sociedad que lo está la posición de la clase media; los trabajadores de clase media sólo tienen la capacidad de parar su propia producción, mientras que una clase obrera organizada puede cerrar los medios de producción de la clase dominante.

4.7 El carácter particular de la clase obrera implica su propia perspectiva sobre el concepto del “arte”.

4.8 Por un lado, un valor de clase obrera del arte está determinado por la realidad de las “industrias creativas”, en el que se emplean trabajadores/as creativos que tienen una relación de clase obrera con su expresión creativa; es decir, producen productos creativos no como la expresión de su individualidad, sino simplemente como trabajo a destajo. Visto desde esta perspectiva, el “arte” está desmitificado—no es una forma de expresión exaltada de modo único, sino simplemente un proceso humano más que es materia de trabajo—.

4.9 Por otro lado, en la medida en que el trabajo de clase obrera se controla desde arriba, el ideal del “arte” también representa la expresión que se opone a las exigencias del trabajo, en tanto expresión libremente determinada, ya sea privada o política. Visto desde esta perspectiva, el arte está desprofesionalizado, y en este sentido es en realidad más “libre” que el ideal de clase media de la expresión-personal-como-carrera.

5.0 La idea del “arte” tiene un sentido humano básico y general, sobre el que ninguna profesión o clase específica tiene el monopolio.

5.1 El “arte”, concebido como expresión creativa en general, puede ser visto como la representación de una función tan básica como el ejercicio o el diálogo, y como una necesidad un poco menos fundamental que el comer o el sexo (“un poco menos fundamental” porque la cuestión de la expresión creativa viene después de la mera supervivencia—primero debe asegurarse el alimento antes de que uno pueda pensar en la gastronomía).

5.2 Concebida de esta manera, toda actividad humana tiene un componente artístico, un aspecto bajo el cual puede ser vista como “creativa”.

5.3 No obstante, en cualquier situación histórica dada, algunas formas de trabajo creativo se valoran más que otras; algunos tipos de trabajo se consideran más elevados, otros no tanto.

5.4 Cuáles de las diversas formas de trabajo son consideradas realmente “artísticas” por sí mismas está determinado por la actual clase dominante, que determina las relaciones de producción y, por lo tanto, el carácter del “trabajo” no-artístico y el valor del “arte” y las intersecciones entre estos.

5.5 Sin embargo, el impulso artístico en general no se desvanece simplemente de cara a sus determinaciones históricas específicas; en tanto existe un sentido básico del arte como expresión creativa, los seres humanos naturalmente tienen cotidianamente un cierto afán creativo en su trabajo.

5.6 Por otro lado, en la medida en que el impulso general hacia la creatividad esté limitado y frustrado por las exigencias de una configuración histórica específica, existe el impulso de escapar de estas exigencias y expresarse libremente fuera de ellas.

5.7 Debido a que el “arte”, en el sentido de una expresión creativa en general, es un impulso básico, ninguna clase tiene el monopolio sobre él; sin embargo, las cosmovisiones orgánicas de diferentes clases puede estar más cerca o más lejos de expresar las posibilidades de su realización en general.

5.8 Tanto las cosmovisiones de la clase dominante y de la clase media se oponen a la idea del “arte” como expresión humana en general: la clase dominante porque define el valor del arte de acuerdo a los intereses de una pequeña minoría; la clase media debido a que su interés está en definir la creatividad como auto-expresión profesional, que consiguientemente la restringe a los/las expertos/as creativos/as.

5.9 Una perspectiva de clase obrera, por lo tanto, refleja la concepción contemporánea más orgánica de la expresión creativa generalizada (incluso si las circunstancias no siempre permiten que esta concepción sea desarrollada o expresada)—el “arte”, visto desde esta óptica, es simultáneamente materia de trabajo como cualquier otra y aquello que se opone a la enajenación del proceso de trabajo de hoy en día y, por lo tanto, está implícitamente libre de cualquier determinación profesional (aunque este aspecto, en la presente configuración ideológica, es usualmente canalizado hacia aspiraciones creativas de clase media—que es uno de los usos del “mundo del arte” para la clase dominante [punto 2.8 y, en consecuencia, el 2,9]—).

6.0 Debido a que el arte es parte de la sociedad [1.1] y dado que no hay una única profesión con el monopolio de la expresión creativa [5.0], los valores dados al arte dentro del ámbito de las artes visuales contemporáneas también serán determinados en función de cómo se manifiesta “la creatividad” en otros ámbitos de la sociedad contemporánea.

6.1 El término “arte”, en el lenguaje común, tiene un doble significado: designa la actividad creativa en general y representa el trabajo que circula dentro de una tradición y un conjunto de instituciones específicas; por lo tanto, algo puede ser “arte” (es decir, creativo), pero no ser “Arte” (es decir, no encajar dentro del ámbito de las artes visuales), o algo puede ser “Arte” (es decir, puede ser fácilmente clasificable en el ámbito de las artes visuales), pero no ser “arte” (es decir, no ser especialmente creativo).

6.2 Por lo tanto, el arte visual contemporáneo tiene un carácter paradójico: es una disciplina creativa específica que se arroga la condición de representar a la “creatividad” en general; cuando alguien dice que es profesionalmente un/a “artista”, está tratando de decir tanto que trabaja dentro de cierto conjunto de tradiciones e instituciones, y dando a entender que su trabajo tiene un cierto carácter especialmente creativo.

6.3 Esta superposición surge del carácter de clase media de las artes visuales contemporáneas, siendo la perspectiva de clase media precisamente aquella en la que los intereses individuales de uno se superponen a su propia identidad profesional.

6.4 Sin embargo, de forma igualmente paradójica, el arte visual contemporáneo, a diferencia de cualquier otro tipo de trabajo creativo—música, cine, actuación, diseño gráfico, decoración de repostería—no tiene ningún medio específico—es decir, ninguna forma específica de trabajo—asociado a él; cuando alguien dice ser un/a “artista”, no está implicando nada acerca del carácter específico de su trabajo (el arte contemporáneo, de esta manera, es una especie de reductio ad absurdum de la idea de la individualidad creativa).

6.5 Esta falta de definición es inversamente proporcional a la hiper-definición extrema de la mano de obra en una variedad de otras industrias creativas contemporáneas—los video juegos, el cine y la televisión entrañan importantes cantidades de trabajo creativo empleado en un nivel masivo, impersonal y muy especializado, en mayor o menor grado.

6.6 Debido a que las relaciones capitalistas de producción son las relaciones de producción dominantes y que estas otras “industrias creativas” están más plenamente organizadas en torno a la producción capitalista, también tienen una importancia mayor en la sociedad contemporánea—están en el centro de la innovación, la inversión y la atención pública en un nivel con el que el ámbito de las artes visuales no puede competir por sí mismo—.

6.7 No obstante, si bien no pueden competir con estas industrias, el arte contemporáneo adquiere su significación en relación con éstas—mientras que representan la creatividad adaptada a las especificaciones capitalistas, el ámbito de las artes visuales genera su prestigio precisamente como el ámbito donde la calidad individual y la independencia intelectual se preservan (de la misma manera que los políticos evitan hablar de la clase obrera hablando sin parar acerca de la importancia de la clase media, se le da una significación intelectual exagerada al “mundo del arte” de clase media para escapar la realidad de la medida en la que la creación contemporánea está dominada por la industria capitalista)—.

6.8 En relación con la cultura visual o la cultura en general, las artes visuales se encuentran consiguientemente con pocos caminos estables: pueden intentar fusionarse con estos otros ámbitos creativos plenamente capitalistas, pero sólo como un socio menor—lo hace solo a expensas de renunciar a su razón de existir como un ámbito del todo separado, privilegiado, que es la de representar a la creatividad autónoma, no guiada por el puro afán de lucro—.

6.9 Por otro lado, el arte visual contemporáneo también se enfrenta a un dilema si no se involucra con otras industrias creativas más dominantes; en ese caso, su audiencia se reduce a sólo los muy ricos y a quienes tienen el privilegio de haber sido educados en sus tradiciones, lo que pone de manifiesto el estrecho horizonte y, por tanto, la falta de libertad de maniobra que esta forma supuestamente libre de expresión tiene dentro de dicho horizonte.

7.0 La crítica de arte, para ser relevante, debe basarse en un análisis de la situación actual del arte y de los distintos valores en juego, que se relacionan con diferentes fuerzas de clase [este punto simplemente llega a la conclusión del 1.9 para la crítica].

7.1 La crítica de arte en sí misma una disciplina de clase media, basada en las normas de la expresión intelectual individual; ya que la crítica de arte relevante implica el análisis de la situación real de clase del arte, involucra trascender la opinión puramente subjetiva, individual, profesional.

7.2 Sin embargo, trascender la crítica puramente “subjetiva” no implica la “objetividad” de la crítica de arte que impone un programa filosófico o político en el arte; este tipo de crítica de arte académica también implica una perspectiva de clase media (a menudo una basada en la universidad), en la medida en que impulsa un programa puramente abstracto, intelectual, y no aborda la situación material real de las artes visuales (por ejemplo, simplemente insistir en que el arte “sea político”, sin analizar concretamente a quién se dirige o qué fines persigue el “arte político”, en realidad refuerza el marco de la expresión profesional, individualista).

7.3 Reconocer que el arte contemporáneo tiene un carácter de clase media no es lo mismo que denunciar el ámbito de las artes visuales por su “decadencia pequeño burguesa”; de hecho, uno debe juzgar el arte en términos de los valores contradictorios que le atribuyen los intereses de clase rivales, que en parte significa reconocer el ámbito de las artes visuales como un repositorio importante de las legítimas esperanzas de auto-expresión; en la medida en que la sociedad contemporánea frustra o distorsiona la auto-expresión, la necesidad de seguir la propia trayectoria creativa puede ser un impulso político en sí mismo.

7.4 Sin embargo, el carácter de clase media de las artes visuales supone que ese ámbito se enfrenta a ciertos dilemas [véase, por ejemplo, 3.8, 3.9, 6.8, 6.9] que no pueden resolverse dentro de ese mismo ámbito tal cual está constituido en la actualidad [ 4.5, 4.6]; una crítica de arte realista y eficaz parte desde este punto de vista.

7.5 La calidad artística no es algo que puede ser juzgada independientemente de las cuestiones de clase y el actual equilibrio de fuerzas de clase, ya que diferentes clases tienen diferentes valores para el arte que implican diferentes criterios de éxito [ver tesis 2, 3, 4].

7.6 En la medida en que distintas influencias de clase están en juego en las artes visuales, una obra de arte no es nunca reducible a un significado; más comúnmente, es un pacto que intenta responder a diversas cuestiones en una sola fórmula artística (la obra podría, por ejemplo, ser realizada en un estilo que sea atractivo para los coleccionistas de arte pero, al mismo tiempo, intentar darle una firma profesional original y, a la par, expresar algún tipo de solidaridad política sincera).

7.7 Afirmar que cada obra de arte contemporáneo será, por definición, un producto de la sociedad contemporánea y, por lo tanto, lleva las marcas de las contradicciones de su situación material actual, no implica en lo absoluto que todo el arte puede ser reducido al mismo problema. La crítica de arte efectiva implica contar con un análisis dinámico de cómo los valores estéticos específicos están relacionados con la actual correlación de fuerzas de clase y hacer un juicio con respecto a qué factores están jugando el papel más crucial en cualquier momento dado con cualquier obra dada.

7.8 Hay un aspecto del gusto que no implica nada político, siendo simplemente el producto de la experiencia y la historia personal (es decir, no hay ninguna contradicción si dos personas tienen el mismo análisis político pero diferentes preferencias estéticas). Pero tales juicios son de importancia secundaria aquí. “Esto me gustó” no es una crítica seria, interesante o útil.

7.9 La crítica de arte no es política porque impone un marco político sobre el arte contemporáneo, sino porque representar de manera precisa la situación real del arte implica comprender los dilemas del trabajo creativo de clase media en un mundo capitalista [ver 3.8, 3.9] y, por lo tanto, implica una crítica política de esa configuración.

8.0 La fuerza relativa de los diferentes valores del arte dentro del ámbito de las artes visuales es el producto de un equilibrio específico de las fuerzas de clase; puede haber situaciones más o menos progresistas para el arte contemporáneo, incluso en un mundo capitalista, según las fuerzas de estas diferentes clases y de las demandas que son capaces de promover.

8.1 Estas demandas, para ser eficaces, deben estar conectadas orgánicamente a la lucha real—no pueden formar un programa abstracto recetado por unos pocos e impuesto como un programa para el arte sin ninguna conexión con los movimientos reales dentro de dicho ámbito—. Sin embargo, algunas sugerencias provisionales pueden ser postuladas, partiendo del análisis de las tesis anteriores (todas las siguientes ideas tienen algún tipo de apoyo y de expresión en la actualidad—el truco consiste en extender tales iniciativas hasta el punto que se vuelven más que gestos puramente simbólicos [así ajustándose a los criterios del punto 2.8] y son lo suficientemente fuertes para realmente cambiar los valores dominantes de arte—).

8.2 Por encima de todo, el capital privado tiene una influencia desproporcionada en las artes visuales; consecuentemente, el aumento de la financiación gubernamental para las instituciones artísticas puede tener el efecto de reducir la intensidad de la contradicción que enfrentan las artes visuales.

8.3 Estas instituciones deben rendir cuentas democráticamente ante las comunidades a las que sirven, a fin de no replicar el efecto de influencia de-arriba-hacia-abajo en el arte a través de directivas burocráticas; las instituciones actualmente existentes deberían ser más democráticas; las instituciones deberían pagar a los/las artistas a quienes exhiben, en lugar de explotar las aspiraciones profesionales de los/las artistas extrayendo trabajo gratuito de ellos/as.

8.4 La definición actual del arte como un bien de lujo o como la principal preocupación de un ámbito profesional específico, es un problema. Deben lanzarse y apoyar programas que ofrezcan espacios para las actividades artísticas que no están necesariamente dirigidas a los ricos o a los ya-iniciados.

8.5 Deben financiarse los proyectos de investigación y de crítica que investigan, exploran y apoyan, a gran escala, definiciones y sitios alternativos para la creatividad; el “arte” no siempre es producido por o para el mercado, un hecho que debería ser un punto de partida fundamental (esto implica trascender el paradigma de la “crítica del mercado del arte”, que asume que el problema es simplemente hacer el mercado más democrático).

8.6 El arte contemporáneo adolece de escasez de público y el acceso a la educación artística está determinada en gran medida (y cada vez más) por los niveles de ingresos y el privilegio; la educación artística debe ser defendida y universalizada (este punto en sí mismo implica una crítica de la noción de que el arte es un lujo).

8.7 No hay ninguna razón por la cual la inmensa cantidad de talento artístico que actualmente existe, incapaz de abrirse campo dentro de los ajustados confines del “mundo del arte” profesional, no pueda ser puesta a trabajar generalizando la educación artística, así dotándose a sí misma de un público a futuro.

8.8 Este tipo de identidad común podría conformar la base para organizar a los/las artistas como algo más que agentes individuales, cada uno/a trabajando en un proyecto separado; por lo tanto también sentaría las bases para un carácter más orgánicamente político para el arte contemporáneo.

8.9 La expresión creativa necesita ser redefinida: no debe ser considerada como un privilegio, sino como una necesidad humana básica. Debido a que la expresión creativa es una necesidad humana básica, debería ser tratada como un derecho al que toda persona le corresponde poder ejercer.

9.0 El ámbito de las artes visuales es un sitio simbólico de lucha importante; sin embargo, debido a su carácter de clase media, tiene relativamente poco poder social real efectivo [4,5].

9.1 Alcanzar los objetivos de reforma de la tesis 8, entraña por lo tanto que el ámbito de las artes visuales se trascienda sí misma y a sus preocupaciones estrictamente propias del “mundo del arte”; tales reformas se lograrán mejor articulándose con luchas fuera del ámbito de las artes visuales (por ejemplo, vinculando la lucha por el arte a la lucha por la educación [8.6]).

9.2 Sean cuales sean estas luchas específicas, es una clase obrera organizada la que está en mejor posición para confrontar las relaciones hegemónicas de clase dominante [4.6], que es la condición previa para impugnar los valores imperantes de la clase dominante acerca del arte y mejorar la situación del arte.

9.3 Los dos valores de la clase obrera para el “arte” [4.8, 4.9]—como materia del trabajo normal y como algo opuesto a las exigencias del trabajo cotidiano—parecen implicar una contradicción; esta contradicción, sin embargo, está basada en la actual configuración económica, en la cual una minoría de la clase dominante impone las condiciones de trabajo.

9.4 Esta contradicción es trascendida en una situación en la que los/las trabajadores/as controlan democráticamente el carácter de su propio trabajo y, consecuentemente, los términos de su propio ocio; es sólo una situación así la que ofrece el potencial para el máximo florecimiento del potencial artístico humano.

9.5 Es hacia esta perspectiva, que implica cambiar la base material de la sociedad, que cualquier persona que se interesa por el arte debe orientarse; no habiendo tal perspectiva en el ámbito de las artes visuales—que, hasta el momento, no existe de ninguna manera profunda—el arte dará vuelta en círculos, respondiendo a los mismos problemas sin jamás llegar a una solución; su situación permanecerá siendo problemática y contradictoria; su potencial íntegro irrealizable.