Huelga General

Por Gayatri Chakravorty Spivak 

Publicado el 8 de febrero, 2012 en el Occupied Wall Street Journal:  http://occupiedmedia.us/2012/02/general-strike/ 

Cuando toda la fuerza de trabajo de una ciudad suelta sus herramientas y se niega trabajar hasta que ciertas demandas se cumplan, estamos hablando de una Huelga General. La idea surgió inicialmente de los anarquistas del siglo XIX, que no constituían una fuerza de trabajo pero eran personas de convicciones anti-estatistas.

Rosa Luxemburgo (1871-1919), la pensadora revolucionaria polaca asesinada por tropas reaccionarias alemanas, reescribió el concepto de huelga general y la reclamó para la fuerza laboral (el proletariado) luego de presenciar las grandes huelgas generales en el Imperio Ruso, que comenzaron en 1896 y terminaron en la tremenda huelga general de 1905. Georges Sorel (1847-1922), un pensador francés que se trasladó de la izquierda política a la derecha política, también concibió la huelga general como una manera de energizar a la fuerza laboral. 

El historiador y sociólogo afro-americano W.E.B. Du Bois (1868-1963) describió el éxodo de los esclavos inmediatamente después de la emancipación como una huelga general, porque la esclavitud no había permitido que el “proletariado negro” (la mano de obra de las plantaciones para la industria del algodón) se formarse a sí mismo como una fuerza de trabajo regular. En la misma época, Mahatma Gandhi (1869-1948), el liberacionista hindú, reescribió la huelga general una vez más y la reclamó para los colonizados, sin distinción de clase, por lo tanto, llevándola de un movimiento obrero a una mezcla de desobediencia civil y políticas del boicot. Él lo llamó “No-Cooperación”.

Hoy en día la fuerza laboral mundial está profundamente dividida dado que la globalización opera a través de un sistema de finanzas—comerciando en divisas desiguales—que poco tiene que ver con dicha fuerza de trabajo. Esta división es la razón por la cual es hora, una vez más, de recuperar la Huelga General. Ya está siendo reclamada por aquellos excluidos por un sistema cuyos beneficios fluyen constantemente hacia arriba: hacia el rescate de los bancos y lejos de la sanidad, la educación y todos los lugares que más lo necesitan. Los trabajadores tienen ahora la oportunidad de unir esfuerzos en esta redefinición de la huelga general como una colectividad de ciudadanos excluidos: el 99%.

Antonio Gramsci (1891-1937) definió a aquellos que no tenían acceso a la estructura de bienestar del Estado, y aquellos que no jugaban papel alguno en el estado, como los subalternos: los más pobres entre los pobres. Hoy en día esta historia también está siendo reescrita. Lo que estamos presenciando es la subalternización de la clase media—el sector más grande del 99%. La huelga general, tal como Du Bois y Gandhi una vez la concibieron, se está convirtiendo en un poderoso símbolo que excede el conflicto pulcramente emparejado de antaño entre trabajador y patrón. Hasta aquí, hay varias características de una huelga general a tener en cuenta.

  1. Una huelga general es llevada a cabo por aquellos que realmente sufren injusticias cotidianamente, no por los ideólogos moralmente indignados.
  2. Una huelga general es por definición no violenta, aunque el aparato represivo del Estado ha utilizado gran violencia contra los huelguistas.
  3. Una huelga general consiste generalmente de demandas centradas en la reforma o la reescritura de leyes, es decir, la duración de la jornada laboral para los trabajadores rusos, la Catorceava y Quinceava Enmienda (en el fondo, si no en el discurso) para los antiguos esclavos, una estructura legal descolonizada en la época de Gandhi, etc.

Si uno reconoce la conexión entre la Huelga General y la Ley, uno se da cuenta de que esto no es reformismo legal, sino un llamado a la justicia social y económica. La prohibición de los rescates bancarios, la institución de supervisión legal de la política fiscal, impuestos a los ricos, de-corporativizar la educación, suspender los subsidios agrícolas y a los combustibles fósiles, y así sucesivamente. El intenso compromiso con el cambio jurídico y su aplicación es una apuesta por la justicia. Y recuérdese: a diferencia de un partido político, los promotores de una huelga general no necesitan cooperar hasta que realmente vean que las cosas cambian. La presión ya está funcionando: nótese la victoria del 5% sobre los cargos de las tarjetas de débito en noviembre.

En cierto sentido, las huelgas generales siempre son en contra de “Wall Street”, descrito de manera más amplia como el capitalismo. Pero, puesto que las revoluciones también han sido en contra de malos regímenes representados por dictadores o reyes individuales, nuestra idea de “revolución” se confunde con la lucha armada, la violencia y el cambio de régimen. En Rusia, los zares. En China, un feudalismo decadente y el euro-colonialismo. En América Latina, el sistema de latifundios. En Francia, la monarquía borbónica. En EE.UU., la monarquía Hannover y más tarde el sistema esclavista. Hoy en el mundo árabe, Zayn al-Abidin Ben Alí en Túnez, Hosni Mubarak en Egipto, Muamar el Gadafi en Libia.

Por el contrario, en el movimiento Occupy, el espíritu de la huelga general ha llegado por sí mismo y ha unido fuerzas con la tradición estadounidense de la desobediencia civil: los ciudadanos contra un Estado capitalista no-regulado, no contra un individuo y un régimen. Por lo tanto, en el corto plazo, debemos cambiar las leyes que actualmente hacen que el estado rinda cuentas a las empresas y a los bancos y no a la gente. Y en el largo plazo, establecer y fomentar una educación que mantenga viva la voluntad por la justicia.