No se poda un árbol cortando sus raíces

Nicholas Serota (Director de la Tate). Texto original publicado el 5 de octubre de 2010, en http://blog.tate.org.uk/?p=1979

“La idea de que se puede reducir un déficit de £180 mil millones recortando dinero del presupuesto de la Consejería de Cultura, Medios y Deporte es francamente absurda”. ¿Las palabras de un burócrata de las artes, un director de teatro, artista o escritor que alega un caso especial? No: Nick Clegg durante la campaña electoral. Ahora su coalición quiere aplicar recortes a la cultura y el deporte, en los próximos cuatro años, de entre el 25% y el 30%, la mayor crisis en las artes y el patrimonio desde que se iniciara la financiación estatal en 1940.

Con la crueldad de un blitzkrieg, la coalición está amenazando la estabilidad de un sistema completo de oferta cultural que ha sido construido por sucesivos gobiernos conservadores y laboristas: una economía mixta de apoyo público y privado que ha hecho de Gran Bretaña un lugar civilizado para vivir, donde todos tienen la oportunidad de disfrutar de las artes o celebrar nuestro patrimonio, y lo han estado haciendo cada vez más.

Por supuesto, los recortes son inevitables pero es el tamaño y el ritmo lo que cuestionamos. Los recortes de esta magnitud no pueden ser absorbidos sólo con “ahorros por eficiencia”, éstos inevitablemente resultarán en un número mucho menor de galerías y teatros, menos oportunidades para que los jóvenes amplíen su experiencia de vida, y una reducción salvaje en el apoyo a los escritores, artistas y compositores.

En un momento en que la demanda de teatro, música y danza ha ido en aumento, las organizaciones de arte tendrán que reducir sus actividades en todos los ámbitos. La entrada gratuita a museos y galerías ha sido un gran éxito, pero tendremos que considerar clausurar galerías, reducir las actividades de divulgación y cerrar uno o dos días a la semana. Esperen menos presentaciones, menos invención y mucho menos trabajo en la comunidad. En algunos casos un círculo vicioso de audiencias en declive y patrocinio empresarial y privado reducido se traducirá en una muerte lenta y dolorosa, ya que la subvención pública básica es insuficiente para sostener el halo de los rendimientos del trabajo y las donaciones a las que todos nos hemos vuelto expertos en obtener. Serán las organizaciones más pequeñas y más innovadoras en todo el país las que más sufran.

En los años 90, un contundente reportaje de la BBC sobre Salford mostraba ancianos temerosos de abandonar sus hogares debido a la amenaza de ataques de pandillas. En 1997 se comenzaron las obras de un nuevo centro de arte con el objeto de elevar el perfil cultural de la ciudad y atraer nuevos negocios y al turismo a la zona. La apertura de The Lowry y el espectacular Museo Imperial de Guerra (Norte) ha transformado la zona hasta el punto de que la BBC está estableciendo un importante centro de producción en la ciudad, algo inconcebible hace apenas 10 años.

Sin embargo, ésta no es sólo una historia de economía o regeneración. Muchas producciones del West End y gran parte del talento se han desarrollado en el sector público. Tómese un espectáculo como Enron. La compañía Headlong (una compañía itinerante financiada por el Consejo de las Artes) hizo el encargo a la escritora Lucy Prebble, y trabajó en colaboración con Teatro de Chichester para darle forma a la obra. Fue luego co-producida por el Royal Court, posteriormente pasó al West End, y ahora está de gira en términos íntegramente comerciales. Esta estrecha relación entre lo público y lo comercial se encuentra en la base del éxito de las artes en este país.

Hace diez años había que viajar a Londres o Edimburgo si se quería ver obras de arte contemporáneo importantes. Ahora la colección d’Offay se muestra en todo el país y han surgido una serie de destacadas galerías nuevas: Nottingham Contemporary,  Baltic en Gateshead, la New Art Gallery en Walsall y Towner en Eastbourne—y pronto Turner Contemporary en Margate y Hepworth en Wakefield—son espacios interesantes que ofrecen una mezcla social y cultural que implica a los jóvenes en la cultura de su tiempo. Camila Batmanghelidjh, la fundadora de Kids Company, enfatiza la importancia del arte como una forma de captar la atención de los niños.

En diciembre pasado, George Osborne vino a la Tate Modern a decirnos “Estamos profundamente comprometidos con el sector de las artes británicas. Las artes desempeñan un papel vital en nuestras comunidades, ayudando a unir a la gente y crear valor social real”. Ed Vaizey, Ministro de las Artes, le dijo a The Times: “Lejos de malgastar el dinero público, las artes subvencionadas retornan mucho más de lo que reciben”. En enero, Jeremy Hunt [Secretario de Estadio de Cultura, Olimpiadas, Medios y Deporte] dijo: “Quiero que la gente diga que durante mi gestión las artes no sólo resistieron un período muy, muy difícil, sino que también sentaron las bases para una nueva edad de oro”.

Hunt es un hombre inteligente que claramente valora y se preocupa por la cultura. La Coalición no puede pretender abandonar los principios que han llevado la cultura a millones de personas. Un recorte monetario del 10-15% en cuatro años sería un reto de aquellos que las organizaciones de arte frecuentemente afrontan y superan; más que esto pondrá en peligro todo el ecosistema, cortando los brotes verdes junto con la madera muerta, reduciendo el número de obras de teatro y exposiciones, desalentando la innovación, el riesgo y la experimentación y amenazando la capacidad de las organizaciones para ganar o recaudar dinero por sí mismas. No se poda un árbol cortando sus raíces.